Niños jugando a los dados

Nº Lote: 28

Pedro Núñez de Villavicencio es un pintor barroco español que ocupa un puesto singular dentro del mundo de la pintura de su época puesto que era miembro de una destacada familia hidalga. Su condición social le libró de algunas de las ataduras a las que estaban obligados los pintores de oficio, convirtiéndose en una especie de aristocrático diletante que cogía los pinceles cuando se lo permitían sus actividades políticas. En 1660 ingresó como caballero de la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén trasladándose a la isla de Malta donde estuvo en contacto con el italiano Mattia Preti, de quien Palomino le hizo discípulo llegando a decir que sus obras no se distinguían de las originales del maestro. Sin embargo, posteriormente, se inició en la pintura en Sevilla al lado de Murillo, a quien le unió una permanente amistad. Junto a él aparece ya en 1660 entre los fundadores de la Academia de Pintura de Sevilla. Cabe destacar que Villavicencio supo plasmar en sus obras una personalidad propia principalmente en su faceta como retratista. En ella, siguió la sugerente fórmula que contrastaba pintura y realidad, utilizada por Murillo en sus autorretratos. A su vez, destacó en la representación de escenas populares con muchachos callejeros siguiendo el estilo de Murillo. La obra que nos ocupa continúa esta saga murillesca de mendigos y pilluelos, que sin Villavicencio habrían muerto con el maestro. En el lienzo, aparecen tres niños harapientos jugando a los dados donde, como en la mayoría de su obra, mediante la composición y los personajes, dota a la escena de un sentido narrativo. Éste lo consigue a través de gestos, miradas y acciones, expresando ideas y mostrando comportamientos sobre los que los eventuales comentaristas podían discurrir y moralizar. Si observamos con atención la pintura, descubrimos múltiples acciones que obligan a recorrer el cuadro extremando la atención. Está claro que el niño de rodillas que acaba de lanzar los dados sobre una tela y el de camisa blanca sentado en el suelo frente a él señalándolos, introducen el argumento principal de la narración mezclando la pobreza, ociosidad y malas costumbres. Las figuras presentes en esta pintura, la calidad y estilo, así como ciertos recursos retóricos o lecciones morales, aparecen en otras pinturas del sevillano. Encontramos una gran similitud con la obra del mismo nombre que se encuentra en el Museo del Prado y que el pintor barroco realizó hacia 1694. Lo mismo ocurriría con la obra de la misma temática que se conserva en Múnich en la Neue Pinakothek o la de Viena expuesta en la Gemaldegalerie der Akademie der bildenden Kunste, entre otras.

Medidas: 116 x 142 cm
Autor: PEDRO NÚÑEZ DE VILLAVICENCIO, (Sevilla, h. 1635 - Madrid, 1695)
Tipo de objeto: Pintura antigua y S. XIX
Técnica: Óleo sobre lienzo

Precio de salida: 12,000

Tipo de puja:

Nueva puja: 12,000

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